It’s cítric time! – La chispa de la vida

Álex de la Iglesia ha vuelto a la carga. Después de la extraña Balada triste de trompeta, el director ha realizado una película más accesible, aunque no por ello ha renunciado a su estilo. De la Iglesia se ha subido al carro que Finches y Cronenberg han estado circulando en sus últimos films: en lugar de proyectar su estilo de dentro a fuera, lo hacen de fuera hacia dentro, por lo que sus toques personales se pueden encontrar en matices concretos de sus personajes, una tipología de personaje concreta, la planificación, etc. Renunciando a ciertos efectismos visuales o imágenes más obvias. Lo cierto es que Álex de la Iglesia es el que ha conseguido dar (al menos para mí) el paso más digerible y natural, aunque mantiene determinados planos muy cerrados y posiciones de cámara algo vertiginosas, la poco discreta aunque integrada música y el sentido del humor.

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