‘El Hobbit: Un viaje inesperado’ AKA ‘Peter Jackson Unleashed’

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Nunca he sido realmente un detractor del 3D. Hollywood consiguió engañarme vilmente con Avatar, y he ido cayendo varias veces con mejor o peor resultado (normalmente las pelis de animación salen ganando), y estoy escribiendo aquí para resumiros como buenamente puedo las 2 horas y 40 minutos más visualmente impactantes (al mismo tiempo que largas y extrañas) que he vivido en una sala de cine desde 300 (Zack Snyder es mi dios y yo su profeta). Ya de paso voy a aprovechar para comentar mis impresiones sobre la primera parte de la trilogía de El Hobbit, un 2×1 en toda regla.

Lo primero que uno puede apreciar con el HFR 3D es una calidad de imagen asombrosa. Los primeros cinco minutos que sirven como reencuentro con el universo cinematográfico de la obra de Tolkien, presentándonos a nuevos personajes y recordando a otros más conocidos (muy bien pensado todo), te meten de lleno en la película, aunque no esté por ahí Galadriel susurrándote al oído, compensa. Resulta especialmente extraño que el ojo no termine de acostumbrarse a la velocidad y fluidez de los 48fps, sobretodo para los planos en los que los personajes se mueven con cierta rapidez ya que, como se puede leer en muchos comentarios con respecto al nuevo formato, parece una persecución a lo Benny Hill. Sé que leer eso echa para atrás, pero creo que merece bastante la pena correr el riesgo si se quiere gozar de una película que realmente aprovecha las tres dimensiones. Los 48fps permiten que los movimientos de cámara, panorámicas, cámaras aéreas, etc. tengan la calidad de imagen necesaria para que no se produzca la borrosidad característica del 3D. Las partes desenfocadas no molestan y apenas cuesta unos segundos acostumbrar la vista a la estereoscopía.

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Se ha puesto especial hincapié también en conseguir que El Hobbit: Un viaje inesperado sea toda una delicia visual. Jackson no tiene ningún pudor a la hora de incluir muchas criaturas digitales en pantalla o primeros planos de trasgos y orcos generados por ordenador. El nivel de detalle e integración es casi perfecto. Esto hace que otros momentos que quizá se hayan tratado con menos mimo en post-producción (sobretodo con personajes cayendo desde grandes alturas) no luzcan tan bien, pero no son realmente abundantes. Siendo específicos, Gollum sale especialmente bien parado, aunque ya gozaba de mucho realismo en la anterior trilogía, aquí se alcanza la perfección.

Siendo claros, ¿vale la pena aflojar la pasta para ver la película en HFR 3D? Sí, sobretodo si se espera ver un prodigio técnico y presenciar la Tierra Media como nunca antes. Y ahora pasemos a la película.

Antes de nada, no soy un fan de Tolkien. Me gustó mucho la trilogía anterior, pero nunca he podido terminarme la novela de La Comunidad del Anillo, así que lo que es la fidelidad a la obra siempre me la ha sudado bastante. Leí El Hobbit hace ya unos años y aunque tenía elementos la mar de interesantes, la densidad a la hora de narrar de Tolkien volvían un libro de menos de 300 páginas en algo bastante coñazo. ¿Quiere decir eso que Peter Jackson se le ha ido la pinza a la hora de realizar tres películas sobre la novela añadiendo personajes de El Silmarillion, los apéndices, etc.? Rotundamente sí. El Hobbit: Un viaje inesperado sería una película mucho más épica y satisfactoria con una hora menos de metraje, padece de un lento arranque, con una larga presentación de personajes, divertida pero agotadora, para luego remontar durante gran parte de su metraje (el enfrentamiento con los trolls, la visita a Rivendel, etc.), aunque también sufriendo ciertos altibajos a lo largo del metraje restante. La aventura de Bilbo Bolsón con Gandalf y los trece enanos carece de progresión, en cuanto salen de un problema se meten en otro, apenas hay descanso y, aunque el peligro cada vez es mayor, hay tanto que pierde su efectividad.

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Lo que podrían ser dos horas y pico de película aburridísimas se consiguen sobrellevar con el tono desenfadado de la cinta que dista bastante del tono serio de El Señor de los Anillos pero que se asemeja bastante a lo que era la novela. Los quince protagonistas forman una troupe muy variopinta que casi siempre te saca una sonrisa, Martin Freeman consigue dar la talla como protagonista y cae bien desde el primer minuto, e Ian McKellen está encantado de repetir como Gandalf, aunque su personaje actúe como un deus ex-machina andante. La verdad es que habría sido la mar de interesante ver la visión de un director tan particular con lo fantástico como Guillermo del Toro (quien inicialmente iba a dirigir las dos películas que había previstas sobre El Hobbit), ya que Peter Jackson aquí repite las bases que sentó en ESDLA (perfeccionándolas un poco), apostando a lo seguro.

El trabajo de Howard Shore en la banda sonora es especialmente destacable en la película, ya que remite mucho a la trilogía anterior, sobretodo en las secuencias más épicas, pero consigue ser distinta cuando la situación lo requiere para no resultar repetitiva.

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El Hobbit: Un viaje inesperado es un claro ejemplo de lo que puede llegar a pasar si se le da demasiada cancha a un director que ya trabaja bien bajo presión como Peter Jackson, quien asumió cambios que podrían cabrear a los fans más acérrimos de Tolkien a cambio de crear una serie de películas más efectivas para el espectador medio. Ese tope ahora ha desaparecido y se echa de menos, pero eso no quita que esta primera parte haya sido realizada con mimo y dedicación, toda una experiencia.

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