It’s cítric time! – Prometheus

Tengo la sensación de que esta será una de las críticas que menos me va a costar escribir desde que abrí este nuevo blog. Mientras que necesitaré un segundo visionado del cierre de la trilogía de Batman, Prometheus forma una serie de ideas y sensaciones bastante claras. La sensación de conjunto que se le ha quedado a un servidor es que la peli no se aclara. El envoltorio y ciertos elementos de la película resultan brillantes y son los que, como más adelante comentaré, hacen que el desarrollo de la película resulte hipnótico la mayor parte del tiempo, mientras que otros detalles estropean el resultado final.

Me veo en la obligación de echarle la culpa al segundo guionista del film: Damon Lindelof. Si se es consciente de que la intervención de este guionista fue posterior para una revisión de la historia (por lo que tengo entendido), esto hace que te quedes con la sensación de que sea el responsable de que los varios intentos de hacer la película más accesible estropeen el tono solemne y oscuro que intenta transmitir casi toda la película y que más vinculo yo con la saga Alien. El principal error es que sobran personajes. Cuando desarrollas una historia ambientada en una nave espacial con un planeta desolado, lo normal es que cuentes con un número reducido de personajes con distintas facetas y que tienen funciones muy concretas. Y aunque todos los personajes del film están por alguna razón en concreto, algunos tienen tan poca presencia que parecen auténtico relleno, como es el caso de Charlize Theron, cuyo personaje podría ser un antagonista potente y con oscuras intenciones pero en realidad resulta ser una hija despechada. El peor caso viene por parte del geólogo y biólogo de la nave, quienes son presentados como el dúo cómico del film y que no hacen más que tonterías.

Por lo general prácticamente todos los personajes son poco destacables presentados en el papel, y los que realmente se ocupan de darles dimensión y que destaquen son sus actores, como es el caso de Noomi Rapace (con un planteamiento demasiado similar a Ripley que ya cansa), Idris Elba, o la anteriormente mencionada Charlize Theron. El único que realmente sale bien parado es Michael Fassbender como David 8, el sintético de la nave. David es el único personaje que resulta, al menos desde el primer momento, el personaje más interesante y con más dimensión, la secuencia en la que todos están en fase de hibernación excepto David, quien pasa las horas muertas estudiando lenguas antiguas y espiando los sueños de la tripulación, resulta fascinante, diría que casi hipnótica. Otro elemento en contra es que, en Prometheus no llegas a tener del todo claro quién es el enemigo, da la sensación de que hay demasiados villanos (cuando realmente no es así), por lo que nunca estás seguro de a quién has de temer.

Lo cierto es que la película también goza de ciertos momentos brillantes, como es el caso del primer ataque del parásito que descubren los protagonistas o la operación médica, la cual consiguió revolverme el estómago. Los diez primeros minutos del film por entero son preciosos y resultan una declaración de intenciones excelente y ponen de manifiesto la atmósfera que inundará toda la película. Y ese es otro punto que tiene Prometheus a favor, su atmósfera. En gran parte de debe a su excelente diseño de producción, echaba de menos una película de ciencia ficción que me impactase por su universo particular y Prometheus es una de esas películas. Si Prometheus tiene algo bueno, es su apartado visual.

Por lo tanto, Prometheus se presenta como una película no del todo relacionada con Alien, pero debido a situaciones y personajes puntuales las conexiones se vuelven más explícitas, tanto que pueden llegar a resultar molestas, y en ocasiones no del todo pensadas. El origen de los Space Jockeys no se resuelve del todo, pero al menos se proporciona algo de información y no te deja insatisfecho, al igual que la creación y gestación de los xenomorfos, una versión algo más primitiva de la que se conoce, aunque algo menos atractiva y aterradora de lo que es costumbre. Todo eso juntado con ciertos elementos nuevos que no resultan del todo atractivos (véase el pseudo-zombi ese). El regreso de Ridley Scott a la ciencia-ficción ha resultado más atropellado de lo que cabría esperar, y eso que ha contado con muchos elementos a su favor. Habrá que ver si la segunda parte consigue cerrar las incógnitas que aquí se han abierto.

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