It’s cítric time! – The Amazing Spider-man

Me he permitido unos días de reflexión para escribir esta crítica, después de haberla visto dos veces en el cine y haber repasado la trilogía de Raimi. Cuando habéis leído lo de dos veces supongo que habréis llegado a la conclusión de que me ha gustado. Lo cierto es que sí, aunque el segundo visionado no acabé tan entusiasmado como con el primero, lo cierto es que lo hice más para solventar mi mala experiencia con el 3D que tuve en el primer visionado, por causas más relacionadas con la proyección y mi posición en la sala que por la realización de la película.

Lo cierto es que las comparaciones con la primera trilogía van a ser inevitables, pero intentaré no dar mucho el coñazo con eso. Aunque no me desagrada la trilogía de Raimi, con una primera parte entretenida pero poco más y una segunda parte que vale mucho la pena (de la tres prefiero no hablar), lo cierto es que tiene ciertos puntos que me resultan molestos, como es sus protagonistas y sus diálogos a menudo demasiado artificiosos. Es por ello que The Amazing Spider-man me ha resultado más placentera como película en sí que como adaptación.

Andrew Garfield y Emma Stone demuestran mucha química en pantalla, y aunque Stone no interprete a una Gwen Stacy tan inocente y recatada como la recuerdo en los comics, lo cierto es que mostrarla como un personaje con algo más de iniciativa e independiente no le queda especialmente mal. Garfield demuestra ser un actor muy implicado, refleja muy bien la montaña rusa emocional por la que pasa su personaje, sobretodo durante la primera mitad de la película, y apoyándose en los personajes de sus tíos (también notablemente interpretados), consigue crear a un Peter Parker muy cercano, menos pringado y que se deja llevar mucho al principio por sus impulsos de adolescente hormonado. Rhys Ifans también nos regala una muy buena interpretación, y aunque su personaje goza de un buen punto de partida y promete una evolución muy interesante, lo cierto es que el cambio que se supone que sufre debida a su dualidad interior, sólo se muestra durante una única escena que acaba sabiendo a poco.

Mark Webb, el director de la cinta, se nota algo inexperto en cuanto a ciertos momentos más espectaculares, que aquí no son tan potentes como podrían serlo, por ejemplo, en Spider-man 2, pero no son ni mucho menos aburridos. Los últimos 20 minutos de la cinta resultan en su conjunto bastante potentes, pero lo cierto es que el momento previo al combate final, con Spider-man herido y con los obreros ayudándole a atravesar la ciudad, resulta mucho mejor llevado que la pelea con El Lagarto y esa lucha codo con codo de Spider-man con el capitán George Stacy (con ciertos elementos que me recordaban a Terminator 2).  Atentos a la forma de moverse de Spider-man en sus escenas, aquí de una manera mucho más arácnida y con posturas bastante imposibles y con ciertos momentos en cámara lenta para que podamos apreciarlos con mayor claridad.

Donde más la clava Webb es en las secuencias más dramáticas, como ya puede ser en los primeros 40 minutos del film, principalmente en momentos de Peter con su tío Ben (que aquí tiene más presencia que en la primera de todas) o con Gwen Stacy. Por desgracia, la película, a nivel argumental no acaba demasiado bien parada, aunque el supuesto misterio del que tanto se hablaba en esta película sobre el pasado de Richard Parker está presenta en la primera hora de la película, se acaba dejando de lado hasta el final, presentándose como una gran trama principal que se irá desvelando en las siguientes películas, pero se olvida con demasiada facilidad. Igual pasa con el asesino de tío Ben, trama que también se deja abierta y no se llega a entender exactamente por qué, o el personaje del Dr. Ratha, que también desaparece de repente. Todos esos cortes hacen que me quede con ganas de que se acabe editando una versión extendida o montaje del director tarde o temprano.

En líneas generales, The Amazing Spider-man es una película recomendable para quienes les gusta el personaje y que buscan un punto de vista algo más trágico de éste (aunque los momentos cómicos no faltan, eso os lo puedo asegurar). Atentos a la impecable fotografía y a la estupenda banda sonora de James Horner, con un tema principal menos recordable que el de Elfman, pero cuyo conjunto, al menos a nivel personal, resulta mucho más efectivo.

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