It’s cítric time! – Sombras Tenebrosas

Después de la gran decepción que supuso para muchos (me incluyo) Alicia en el País de las Maravillas, Tim Burton vuelve a la carga con un producto mucho más comedido y más fiel al espíritu de su filmografía, aunque no llega al nivel de las mejores, por supuesto.

Barnabas Collins es un joven noble víctima de una maldición familiar causada por una bruja llamada Angelique, la cual no puede soportar que éste ame a otra mujer. Barnabas acaba convertido en vampiro y encerrado en un ataúd durante casi 200 años, hasta conseguir liberarse en 1972. Barnabas se reunirá con los descendientes de su familia, quienes viven en su antigua casa llevando el anteriormente próspero negocio de pescado de su familia, ahora de capa caída por culpa de la competencia.

Sombras Tenebrosas resulta una curiosa mezcla de géneros entre la comedia del terror, aunque su parte cómica resulta bastante más efectiva, llevada en gran parte por el anacronismo entre los personajes y los primeros contactos de Barnabas con las cosas que no conoce. Por desgracia el guión de Seth Grahame-Smith (Orgullo y Prejuicio y Zombies) peca, sobretodo en su recta final, de ciertas libertades narrativas que causan cierta confusión, como el hecho de olvidarse de personajes que se supone que están corriendo peligro y olvidarse de ellos mientras el protagonista y la villana están dándose de hostias. Sin contar con cierto deus-ex machina que no tienen mucho sentido, más que nada porque no se había planteado la posibilidad en ningún momento. Smith funciona bastante mejor con los gags, en su mayoría sexuales, pero no de demasiado mal gusto.

El mayor mérito de la cinta es su reparto, como cabía esperar. Johnny Depp está bastante divertido y muy poco Jack Sparrow, que parecía que el personaje se le había quedado atrapado dentro en plan posesión demoníaca. Eva Green está solvente como viene siendo habitual (aunque no luce demasiado con el rubio) y Chloe Moretz está cojonuda, aunque el doblaje le juega una mala pasada. Michelle Pfeiffer y Helena Bonham-Carter en general funcionan y tampoco se les pide mucho más (ni falta que les hace). Burton se preocupa bastante más de la rivalidad entre Depp y Green, como era de esperar, y aunque no tengan los momentos más divertidos, si que son los más interesantes a lo largo de la película.

Poco más se puede añadir de una cinta pasable donde Burton vuelve a ser un poco como antes, Depp no es una parodia de sí mismo y Danny Elfman sigue haciendo de Danny Elfman, aunque la selección de canciones setenteras resulta acertadísima, eso sí.

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