It’s cítric time! – Los juegos del hambre

Antes de nada, quiero adelantar un puñado de cosas para que no haya confusiones mientras leéis esto: la crítica va dirigida a aquellos que han leído el libro previamente (o la trilogía entera), por lo que no me pienso quedar corto con ciertas comparaciones entre novela y película, por lo que es bastante probable que valore más el film como adaptación que como película en sí. Principalmente porque debería ver el film una segunda vez para comentarla con más perspectiva sin tener tan en cuenta la historia original y para eso aun quedan unos meses. He dicho antes que eran varias cosas y al final sólo ha sido una, mejor.

Los juegos del hambre es la adaptación homónima del libro escrito por Suzanne Collins. Una historia ambienta en un futuro distópico donde el estado de Panem se encuentra dividido en 12 distritos  y un estadio central: el Capitolio. Este capitolio organiza anualmente los llamados Juegos del hambre, donde dos niños (chico y chica) de entre 12 y 18 años de cada distrito son escogidos al azar para posteriormente combatir a muerte en una lucha retransmitida por televisión.

Jennifer Lawrence interpreta a Katniss Everdeen, la elegida femenina del Distrito 12 y protagonista de esta historia. Si por algo vale la pena ver la película es por Lawrence, ya que es la responsable de que un personaje tan duro y en ocasiones inaccesible en los libros como Katniss resulte algo más empatizable y expresivo. La notable interpretación de la actriz tiene parte de la culpa, y aunque Los juegos del hambre no es Winter’s Bone, los que sufran fascinación por la actriz no saldrán decepcionados. Otro de los puntos fuertes de la película está en el resto del reparto, ya que cuenta con una lista de secundarios muy a tener en cuenta: Donald Sutherland, Stanley Tucci, Lenny Kravitz (sí, el cantante) Elizabeth Banks o Woody Harrelson son los que más consiguen lucirse a lo largo de la cinta, en especial Harrelson y Banks, cuyos personajes resultan ser un dúo explosivo y muy divertido. Especial mención la de Josh Hutcherson, quien al principio no me gustaba demasiado (durante casi la primera mitad del film está con la boca abierta), interpreta a un Peeta con bastante más iniciativa que su versión literaria y acaba siendo un personaje que cae bastante simpático.

Pero no todos los actores consiguen brillar en Los juegos del hambre, sobretodo los más jóvenes, como es el caso de Liam Hemsworth (que pinta incluso menos que en el libro), Isabelle Fuhrman (la prota de La Huérfana, bastante desperdiciada aquí), o Alexander Ludwig. Esto hace que la segunda mitad del film, que abarca el transcurso de los Juegos del hambre en sí, no brille tanto como las secuencias que lo preceden, las cuales resultan muy interesantes y amenas gracias al dúo anteriormente mencionado de Harrelson y Banks o la presentación de ese mundo artificial que tampoco se aleja tanto de lo que se nos viene encima. Desgraciadamente los efectos digitales no acompañan tanto como deberían en esta primera mitad (el fuego no hay quien se lo crea) y puede resultar todo un poco acelerado para quien no sepa muy bien de que va este rollo. Es por ello que todo lo posterior puede pecar de poco intenso, más de uno se quedará decepcionado al ver que lo que debería ser un festival de crueldad y violencia se queda en un par de tímidas muertes.

Parte de la culpa de que las dos mitades de la película resulten tan descompensadas la tiene una persona: Gary Ross. Ross es el encargado de haberme hecho flipar con esa estupenda película que es Pleasantville y que aquí ha optado por hacer algo radicalmente distinto a lo que nos puede tener acostumbrados, ya que ha optado por una realización cámara en mano para gran parte de los planos y un montaje menos académico, lo cual luce medianamente bien en la primera mitad del film, pero cuando llegas a los juegos, te pierdes completamente. Pasa sobretodo en la mayoría de secuencias de acción, donde prácticamente no ves nada. Una realización algo más contenida sin la voluntad misma de marear cuando se supone que el personaje está mareado. Llegan a resultar molestas también ciertas partes donde sucede la intervención de Stanley Tucci y Toby Jones, quienes van comentando los juegos en momentos puntuales de la película, aprovechando también para explicar y exponer cierta información que el espectador no sabe y que se suelta descaradamente.

Los juegos del hambre resulta una adaptación más que digna de su fuente original que entusiasmará a muchos fans de la saga y que puede interesar a los no iniciados, aunque se llegan a pasar algunas cosas por alto que habrían dado algo más de jugo al trasfondo sociopolítico de la novela (que era lo que le daba gran parte de la chicha) y que en la película apenas se explota, pero los que esperan un Crepúsculo que no busquen comparaciones entre ambas sagas, y los que busquen un Battle Royale tampoco, cansinos.

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