‘Marvels’, amor y respeto por los comics

Mi relación con Alex Ross es un tanto absurda y extraña. Descubrí a este maravilloso dibujante cuando tenía unos 10-11 años, poco después de que se editase Tierra X en España. Por aquel entonces salió un ejemplar de grapa que recopilaba los diseños de personajes y bocetos varios que Alex Ross concibió para la serie, añadiendo descripciones básicas de los personajes y su situación en ese universo alternativo. En aquel momento sentí una extraña devoción por las versiones más extrañas y venidas a menos de los personajes más icónicos del universo Marvel, como ese Capitán América venido a menos ataviado con una enorme bandera que usaba como túnica, un Spiderman gordo y cansado, o ese Hulk simiesco de varios metros de altura con un pequeño Bruce Banner al que siempre lleva a cuestas.

Con el paso de los años he ido adquiriendo las obras más importantes en las que ha trabajado Ross, como el espectacular Kingdom Come o Justicia (recomiendo encarecidamente ambos). Fue hace un par de semanas cuando Marvels llegó a mis manos por unos míseros 1’50€ (la magia de la segunda mano), en un estado realmente aceptable para lo que costaba.

Marvels es una novela gráfica escrita por Kurt Busiek e ilustrada (porque eso son unos lienzos del copón) por Alex Ross, una especie de repaso por la mitología de los personajes Marvel más icónicos desde el punto de vista de un ciudadano corriente llamado Phil Sheldon, un fotógrafo de prensa que empezará a sentir, inicialmente fascinación por quienes él llama “prodigios”, después miedo, y finalmente aprecio. Todo comienza con los primeros avistamientos del que podría considerarse el primer superhéroe de Marvel: La Antorcha Humana. No Johnny Storm, sino la primera Antorcha Humana, un ser sintético que cuando entra en contacto con el oxígeno puede arder, pudiendo posteriormente volar y controlar sus llamas. Más adelante aparecerán otros como Namor, el Capitán América, Spiderman, etc. Una visión desde el suelo

sobre los personajes que tanto nos entusiasmaban de pequeños, y aunque nunca llegan a tener un peso realmente importante en la historia, son el eje central de la historia. Kurt Busiek se tira a la piscina retratando con mucha efectividad el punto de vista de Phil, ya que la llegada de los mutantes, y concretamente la de los X-men, genera en él desconfianza y temor, desprecio por lo que los científicos consideran el siguiente paso de la escala evolutiva. Aunque Phil aprecia a los “prodigios” que han adquirido sus poderes accidentalmente y deciden utilizarlos para preservar el bien, no ve con buenos ojos que un puñado de personas hayan nacido así. Si Magneto es mutante y un supervillano, ¿qué impide a los demás mutantes como Cíclope o Xavier usar sus poderes para sembrar el caos? Aunque esta forma de pensar no hace que nos posicionemos del todo en su lugar, si que permite comprender por qué la gente teme a los mutantes.

Elogiables son también las referencias a otros personajes o papeles secundarios que tienen otros iconos no-héroes del universo Marvel; como un joven J. Jonah Jameson (viejo colega de Phil y posterior rival) o la inimitable Gwen Stacy, quien juega un papel determinante en la segunda mitad de la trama. Todo ello se conjunta con unos maravillosos dibujos de Alex Ross, y aunque su estilo puede no ser del agrado de todo el mundo, por lo recargado de algunas de sus viñetas cuando se trata de dibujos pequeños o el hiperrealismo que no siempre funciona con la adaptación de algunos personajes. Lo que no se le puede negar es su talento a la hora de componer muchísimas de las ilustraciones a página entera o doble página que no escasean a lo largo de la historia, como es el caso de la llegada de Los Invasores a un cuartel nazi desde el aire o la invasión de Galactus, realmente espectacular. Lo mismo ocurre con las portadas, las cuales juegan a representar una hipotética primera persona de personajes como Spiderman luchando contra el Duende Verde o siendo nosotros otro espectador neoyorkino que ve superhéroes volando desde la ventada de un edificio. Ross juega a presentarnos esas situaciones extraordinarias desde puntos de vista poco comunes y como si todo aquello nos pillara por sorpresa.

Marvels es una lectura imprescindible para todo seguidor del Universo Marvel, aquel que sintió admiración por esos personajes desde pequeño y que siempre ha querido saber qué se sentiría si un día derribasen un edificio cerca de tu casa. Marvels transmite una sensación constante de que estás leyendo algo espectacular, que respeta el material en el que se basa y sobre todo, cariño.

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