‘Arrugas’, la vejez inevitable

No conocía casi nada de Paco Roca hasta hace algunos meses, cuando su último comic llegó a mis manos por las buenas vibraciones que sentí al leer su título: Memorias de un hombre en pijama. Al poco de terminarlo llegué a la conclusión de que los dieciséis euros que valía no fueron gastados en vano, al igual que los quince que me costó su anterior obra, ‘Arrugas’. Tras conseguir superar el miedo de que el multipremiado comic resultara una decepción, ya sea por un posible exceso de críticas positivas y un premio Goya de su adaptación al cine animado, el miedo también se disipó al poco de leerlo. Arrugas es un retrato de la vejez del personaje de Emilio, un anciano al que la memoria está empezando a fallar, por lo que su hijo se ve obligado a dejarlo en un asilo. Nada más llegar Emilio entablará amistad con su compañero de cuarto: Miguel. Con el paso del tiempo Emilio irá padeciendo los síntomas del Alzhéimer, por lo que intentará evitar a toda costa el día en el que tenga que ser trasladado al temido segundo piso de la residencia.

‘Arrugas’ es una historia madura y llena de claroscuros, abundan los momentos cómicos, pero no es extraño encontrarse con una resolución dramática en la página siguiente, por lo que es inevitable llevarse una sensación agridulce cuando la historia termina. Encontramos un protagonismo bien repartido entre Emilio y Miguel, y puede apreciarse como poco a poco el relevo va pasando de un personaje a otro, en parte gracias a la personalidad arrolladora de Miguel, un anciano al que le gusta vivir la vida y que nunca ha intentado formar una familia por temor a perderla, aunque eso no le impide aprovecharse de sus compañeros de residencia para su propio beneficio. Aunque a diferencia de Miguel, Emilio pueda resultar en primera instancia un personaje algo plano, lo cierto es que poder ver cómo se desarrolla la historia a través de sus ojos ayuda mucho a empatizar con él. Vemos claramente sus temores y su evolución a lo largo del relato, el cual va progresando a buen ritmo, resultando una historia breve que no hace demasiado hincapié en los conflictos de sus personajes, evitando poder resultar algo repetitiva. Sí que juega en muchas ocasiones en la repetición de algunos gags explotando al resto de personajes secundarios, muy característicos, generando situaciones la mar de divertidas.

Paco Roca demuestra de sobras su talento a la hora tanto de escribir como de dibujar, con un trazo simple y apoyándose en una paleta de colores bastante sobria y poco llamativa, aunque variada, por lo que los casos puntuales en los que utiliza colores más vivos, éstos aumentan en efectividad y llaman bastante la atención. La caracterización de los personajes también está la mar de conseguida, gracias al anteriormente mencionado estilo simplista y algo caricaturesco, por lo que los principales personajes que pululan por la historia son fáciles de recordar y reconocer.

Una lectura bastante recomendable para aquellos que busquen un comic de lectura sencilla, pero a cuyo contenido no le falta corazón. Recomiendo también su siguiente obra, muy divertida, y que seguro que hará pensar a más de uno.

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